Desorden
—¡Recoge el cuarto! ¡Te lo ordeno!
—¿En qué quedamos?
Chistes malos. Muy malos. Desde 2013.
—¡Recoge el cuarto! ¡Te lo ordeno!
—¿En qué quedamos?
- ¿Por qué no vinieron ustedes a apagar el fuego?
- Me dijo usted que huyera.
- Cullera, hombre, ¡Cullera!
- Padre, perdonalos porque no saben lo que hacen.
- Joder, pues para no saber lo que hacen te han puesto los clavos de puta madre.
-Mira esta mesa antigua, es de 1800.
-Pues yo no creo que quepan tantos.
—Puedo adivinar el día en que naciste simplemente tocándote las tetas
—¿En serio? A ver.
—…
—Vamos, ¿qué día nací?
—Naciste ayer, ¿no?
—¿Es aquí el club de la risa de tonto?
—Sí hahahaha.
—Bien hahahaha.
- Aquí estoy otra vez, Doctor.
- Ya. Son 18 veces en un mes, Don Augusto. Me da que Ud no viene a que yo le revise la próstata.
—¿Es usted quien llamó para denunciar un asesinato?
—Sí.
—¿Como halló el sujeto?
—Preguntando “Quién” al verbo.
—Encarcelad a este hombre…
-Dos no discuten si uno no quiere.
-Pero yo no quiero.
-Es que a mi tu opinión de mierda me la suda, gilipollas.
-Estoy harto de escuchar al Vivaldi…
-¿Prefieres Al Mozart?
-Buena idea, que ya son las 10:30, ¡un pincho de tortilla y un tercio para mi!
—¿Es aquí la terapia para eliminar el vicio de responder una pregunta con otra pregunta?
—¿Quién quiere saberlo?
—¿Es aquí o no?
—¿O no qué?
- Necesitamos un nuevo Sheriff en el condado.
- O, como diría, Rosarito: “Marshall, Marshall, queremos Marshall”
—Paco, ¿te conquisté por el estómago?
—¡Calla y béchamel!
-¿Hijo, qué tal las notas?
-¿Hijo, qué tal las notas?
-¿Eso qué quiere decir?
-Que voy a repetir.
Me dicen por el pinganillo que no llevo pinganillo, que es esquizofrenia